En el marco de las celebraciones por el 210° aniversario de la Independencia, el presidente Javier Milei encabezó el tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana. El mandatario fue acompañado por la totalidad de su gabinete de ministros, en una muestra de asistencia perfecta que marcó el entorno político de la tradicional ceremonia religiosa.
La expectativa central estuvo puesta en la homilía del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva. Con un tono que fue calificado como menos confrontativo pero profundamente interpelador, el prelado centró su mensaje de 14 minutos en un fuerte llamado a la unidad nacional y en una condena abierta hacia quienes se enriquecen a la sombra del Estado.
García Cuerva llamó a la unidad y advirtió sobre quienes se enriquecen "en cuevas de corrupción" durante el TedeumLa frase del arzobispo sobre quienes se esconden en “cuevas de corrupción” no pasó desapercibida en Casa Rosada debido a la reciente salida de Manuel Adorni del Gabinete y el avance de la investigación judicial en su contra
El Buen Samaritano
El corazón litúrgico del Tedeum se sostuvo sobre la lectura del Evangelio, puntualmente sobre la célebre parábola del Buen Samaritano. García Cuerva utilizó este pasaje bíblico para trazar un crudo paralelismo con la realidad social argentina, interpelando de forma directa a la dirigencia política ya los ciudadanos sobre su responsabilidad frente al dolor ajeno.
Durante su alocución, el arzobispo advirtió que la sociedad argentina suele recorrer “caminos peligrosos” que no guardan relación con la geografía, sino con laberintos morales y divisiones que dinamitan las esperanzas colectivas. En ese punto, denunció a aquellos que se han escondido “en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”.
Con el fin de evitar que sus definiciones fueran interpretadas bajo una óptica puramente partidaria, García Cuerva aclaró de forma taxativa que la transparencia no depende del gobierno de turno. “Esto no es cuestión de ser de tal o cual partido político; es cuestión de ser o no, honesto y transparente; ser y parecer, ahora y siempre”, sentenció frente a la mirada atenta de Milei y su gabinete.
Lilia Lemoine criticó el mensaje del arzobispo García Cuerva y lo tildó de "peronista"El representante de la Iglesia católica argentina alertó también sobre otros senderos nocivos que profundizan la vulnerabilidad del país, cuentos como la intolerancia, los enfrentamientos constantes, la descalificación del otro y lo que denominó como “la crueldad hacia los más débiles”. Bajo su mirada, estos comportamientos solo logran agudizar los índices de pobreza y marginación.
Interpelación y reclamo
Siguiendo la dinámica del texto evangélico, el prelado se enfatizó que la única salida real ante las heridas sociales es emular la actitud del buen samaritano. Sostuvo que cualquier otra postura política o ciudadana termina ubicando a los actores “del lado de los salteadores, o bien del lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del herido del camino”.
En un tramo de alta sensibilidad, García Cuerva elevó una plegaria para pedirle a Dios que “nos independice de la indiferencia y la insensibilidad frente a los que sufren”. En una detallada enumeración que matizó aclarando que “esta realidad no es nueva y duele hace años”, mencionó a los enfermos, los jubilados, los desocupados, los jóvenes víctimas del narcotráfico y las personas con discapacidad.
En un contexto donde las familias mantienen fuertes reclamos por recortes de fondos estatales, el arzobispo remarcó la necesidad de “invertir en los más débiles” y advirtió que, si bien existen ejemplos actuales donde algunos centros muestran una desproporción de trabajadores respecto a los pacientes atendidos que a priori parece un despropósito, la prioridad de cuidado debe mantenerse.
Ante este panorama, el jefe de la Iglesia porteña demandó a toda la dirigencia ya la ciudadanía un riguroso “examen de conciencia colectiva”. Explicitó la urgencia de dejar de mirar hacia el costado buscando “culpables eternos” y propuso que cada argentino se pregunte si está actuando como un viajero indiferente o si está dispuesto a convertirse en la posada que reciba y cuerdo a los desprotegidos.
Euforia mundialista
La alusión definitiva a la cohesión social llegó al momento de trazar las conclusiones del mensaje pascual y republicano. García Cuerva exhortó a la concurrencia a comprometerse a caminar unidos hacia un desarrollo integral, instalando expresamente a la construcción de puentes de cercanía y acogida allí donde “algunos quieren levantar muros”.
“Basta de división”: el duro reproche de García Cuerva a Milei en un Tedeum marcado por las internasPara graficar la potencia de la acción colectiva, el arzobispo acudió de forma sorpresiva al fervor futbolístico local y citó textualmente las palabras del capitán de la Selección argentina, Lionel Messi, tras la consagración mundialista de 2022. Hizo suyas las declaraciones del astro deportivo para recordar que el valor del grupo está por encima de las individualidades y rescatar “la fuerza de todos peleando por un mismo sueño”. “Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades, es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos... ¡Lo logramos!”, fue la cita del astro futbolístico elegida por el sacerdote.
El Tedeum concluyó tras catorce minutos de una alocución que instó a los presentes a “seguir con la camiseta puesta”. Con esta fuerte metáfora de compromiso y fraternidad, García Cuerva vendió un llamado a transformar la pasión colectiva en acciones concretas de solidaridad, justicia social y protección irrestricta para con los sectores más vulnerables de la República.